viernes, 2 de marzo de 2012

Tú, sólo tú.

+ ¿Has terminado de intentar destrozarme la noche?
- Mira, nunca debí haberte abandonado. Supe que había tomado la decisión equivocada en cuanto te volví a ver. Me pudo el orgullo y en este tiempo he intentando desahacerme de este sentimiento que es más grande que yo pero no puedo.
+ ¿Y?
- Estaba asustada... asustada de que si pasábamos todo el verano juntos, sólo nosotros... vieras...
+ ¿Ver qué?
- Por favor no te vayas con ella.
+ ¿Por qué? Dame una razón
- Porque tú no quieres.
+ No es suficiente, "que yo no quiera" no es bastante.
- ¿Qué más quieres?

+ La verdadera razón por la que debería quedarme aquí y no meterme en el coche irme con ella y olvidarme de ti para siempre. Tres palabras. Ocho letras y sí, soy todo tuyo...



lunes, 27 de febrero de 2012

Querido diario, por fin le he encontrado.

Tantas cosas han cambiado desde la última vez que escribí sobre estas páginas…
Ahora mismo me gustaría poder estar en la cima de una montaña y gritar tu nombre, y el mío; y que el eco de las montañas repitiera nuestros nombres una y otra vez, como si fuera algo eterno. Y ya puestos a soñar cambiaría todos los atardeceres del mundo por un amanecer junto a ti. Por comenzar cada día de mi vida con una de tus sonrisas, y en las mejores mañanas, con un beso y una caricia, de esas que hacen que me olvide de todo lo demás, de que el resto del mundo existe. Tampoco estaría mal una tarde junto a ti, tumbados en el césped y mientras compartimos cálidas palabras sentir tu dedo recorriendo mi espalda, despacio. Y sentir como si pudiera reventar los índices de la felicidad cuando rozas mis labios con dulzura, sin prisa, como si el tiempo allí afuera estuviera detenido, para siempre. Y para los días de verano un baño en la playa, mi deseo y confianza; y mientras, el agua, único testigo, esconde un juego de dos. Y sin poder evitarlo lanzar una carcajada al aire, porque estar contigo es lo único que merece la pena.
Y todos estos deseos, ¿por qué? ¿por qué escribirlos ahora? Porque por fin he encontrado a la persona adecuada para compartir todas estas locuras, estos sueños. Esa persona con la que hacer que cada momento de mi vida sea irrepetible. Porque quiero llenar con ella un álbum de recuerdos que sólo nosotros podamos entender y reirnos, llorar, querernos aún más cada vez que lo miramos. Y porque estoy totalmente convencida de que nada de esto tendría sentido si no lo hiciera a tu lado.


sábado, 25 de febrero de 2012

Reencuentro de sonrisas.

De vez en cuando, llueve a cántaros y sopla el viento tan fuerte que parece no haber sitio donde refugiarse. Como cuando las borrascas llegan al corazón y no sabemos cómo ni dónde esperar a que escampe. 


viernes, 24 de febrero de 2012

Tú y yo a tres metros sobre el cielo

Cuando llegan junto a la moto, ella lo mira curiosa.
-¿A dónde vamos?
- Es una sopresa- él se coloca detrás de ella, saca un pañuelo azul y le tapa los ojos- No hagas trampa ¿eh?.. No debes ver nada.
Ella se la coloca mejor, divertida.
Se subieron a la moto. Más tarde ella sigue abrazada a él con la cabeza en su espalda y los ojos tapados por el pañuelo.
-¿Falta mucho?
- No, no estarás haciendo trampas,¿eh?- preguntó él
- No.
Ella sonrió y se apoyó de nuevo sobre su espalda, estrechándolo entre sus brazos.Enamorada. Él reduce lentamente y gira a la derecha, sube por una cuesta preguntándose si ella habrá adivinado ya el lugar.
- Bueno ya está. No te quites el pañuelo y espérame aquí.
Ella trata de adivinar dónde se encuentra, está a punto de anochecer. Oye un ruido a lo lejos, repetitivo y ahogado, pero no consigue entender de que se trata. De repente, oye algo más fuerte, como si se hubiera roto algo.
- Aquí estoy- él la coge de la mano.
-¿Qué ha pasado?
- Nada, sígueme- ella se deja llevar algo asustada. El viento ha cesado, el aire es más frío, casi diría que húmedo.
Acto seguido se produce un fuerte ruido continuado, mecánico, como de madera. Una persiana que se levanta. Él le quita el pañuelo, ella abre sus profundos ojos y aparece todo ante sus ojos.
El mar resplandece ante ella en el atardecer. Un sol cálido y rojo parece sonreírle. Está en la casa que siempre había soñado. Sale a la terraza. Más abajo, a su derecha, reposa romántica la playa de su primer beso. A lo lejos sus colinas preferidas, su mar...Una gaviota pasa cerca de ella saludándola. No hay duda, es su casa.. la casa de sus sueños. Y ella está allí con él, no es un sueño. Él la abraza.
-¿Eres feliz?- ella le hace un gesto afirmativo con la cabeza. Luego abre los ojos. Húmedos y aprobados, anegados en lágrimas transparentes, brilantes de amor, preciosos. Él la mira.
-¿Qué pasa?
- Tengo miedo
-¿ De qué mi niña?
- De no volver a ser nunca tan feliz...
Luego, embargada de amor, lo besa de nuevo extasiada en la tibieza de aquel atardecer.
- Ven, vamos dentro.
Él se acerca a ella, la abraza y le da un beso. Ese instante le parece tan bonito que ella se olvida de todos sus propósitos, sus miedos, sus escrúpulos. Poco a poco, ambos se van quitando la ropa el uno al otro. Por primera vez ella se encuentra completamente desnuda entre sus brazos, mientras una luz mágica se va extendiendo por el mar iluminando tímidamente sus cuerpos. Una joven estrella brilla alta en el cielo. Después en medio de un mar de caricias, del ruido de las olas lejanas, del graznido de alguna gaviota lejana, del aroma de las flores, sucede.
Él se coloca con delicadeza sobre ella. Ella abre los ojos amenazada por aquella ternura. Él la mira. No parece asustada. Le sonríe y le pasa una mano por el pelo tranquilizándola. Más tarde, tumbados entre las sábanas, él le acaricia el pelo, mientras ella le abraza con la cabeza apoyada en su pecho.
- No soy muy buena, ¿verdad?
- Eres buenísima.
- No, me siento algo torpe. Me tienes que enseñar.
- Eres perfecta. Ven.
Él la coje de la mano y ambos salen juntos de la habitación. Salen al exterior. Ambos nadan juntos en el agua fresca y salada, en la estela que deja la luna, balanceándose entre las olas,abrazándose de vez en cuando,salpicándose, alejándose para despues volverse a unir, para deleitarse con el sabor a champán marino que tienen sus labios.Más tardes sentados en las rocas, miran el millon de estrellas que tienen sobre sus cabezas, la luna, la noche, el mar oscuro y en calma.
- Esto es precioso.
- Es tu casa,¿no?
-¡Estás loco!
- Lo se.. por ti
- Soy feliz.. Jamás me he sentido tan bien,¿y tú?
- ¿Yo?- él la abraza con fuerza- Estoy de maravilla
- ¿ Hasta el punto de llegar a tocar el cielo con un dedo?
- No, así no.
- ¿Ah, no?
- Mucho más. Al menos tres metros sobre cielo.

¿Alguna vez en tu vida has tenido una gran historia de amor?

+¿Cómo puedes vivir sola?¿Tú no eres feliz, no?
- Por supuesto que no, ser feliz es un coñazo.
+¿Pero no echas de menos... tener a alguien?
-¿Alguien cómo quién?
+Como un novio.
-¿Para qué?
+Para que te proteja.
-Ya tengo una puerta blindada.
+Ya pero, estando sola ¿no te sientes un poco... sola?
-Mi soledad y yo nos llevamos bien, no necesitamos que venga la soledad de otro para dar por saco.
+¿No te gusta que te digan que te quieren?
-Sí, cuando te quiero significa te quiero y no cuando es me perteneces, que es más o menos siempre...
+¿Sabes? me parece que tú nunca has estado enamorada.
-¿Y tú si?
+Yo creo que sí
-¿Crees que sí? o lo estás o no lo estás, si yo estuviera enamorada no necesitaría media hora para pensarlo.
+Pero si han sido 3 segundos.
- Ni 3 segundos ni nada, el amor no es algo que puedas poner en duda. Es una ola que se te lleva por delante, un puño que te deja KO, un incendio que te abrasa por dentro.
+Me estás dando un poco de miedo...
-Es que el verdadero amor debería acojonarnos, debería destruirnos, para resucitarnos después, eso es para mí el amor.


jueves, 23 de febrero de 2012

Nada comparable a mi amor.

¿Sabes qué? Jamás me olvidarás, ni te olvidaré.
Lo sé, porque lo que has sentido conmigo no lo vas a volver a sentir del mismo modo. Porque lo que pasa cuando me besas el cuello, no va a volver a pasar porque nadie va a reaccionar de la misma estúpida manera en la que yo lo hago. Porque todo lo que hemos vivido juntos, no lo vas a vivir con nadie de la misma forma. Porque nadie te va a besar como yo lo he hecho... y lo más importante porque jamás sentirás por alguien lo que has sentido por mí cuando me tienes entre tus brazos. Porque nunca, y repito: nunca, habrá nadie que te ame como te he amado y te amo yo.
¿Y cómo estoy tan segura de todo eso?
Porque lo sé, porque nadie será capaz de darte algo parecido a lo que yo te he dado.