viernes, 24 de febrero de 2012

Tú y yo a tres metros sobre el cielo

Cuando llegan junto a la moto, ella lo mira curiosa.
-¿A dónde vamos?
- Es una sopresa- él se coloca detrás de ella, saca un pañuelo azul y le tapa los ojos- No hagas trampa ¿eh?.. No debes ver nada.
Ella se la coloca mejor, divertida.
Se subieron a la moto. Más tarde ella sigue abrazada a él con la cabeza en su espalda y los ojos tapados por el pañuelo.
-¿Falta mucho?
- No, no estarás haciendo trampas,¿eh?- preguntó él
- No.
Ella sonrió y se apoyó de nuevo sobre su espalda, estrechándolo entre sus brazos.Enamorada. Él reduce lentamente y gira a la derecha, sube por una cuesta preguntándose si ella habrá adivinado ya el lugar.
- Bueno ya está. No te quites el pañuelo y espérame aquí.
Ella trata de adivinar dónde se encuentra, está a punto de anochecer. Oye un ruido a lo lejos, repetitivo y ahogado, pero no consigue entender de que se trata. De repente, oye algo más fuerte, como si se hubiera roto algo.
- Aquí estoy- él la coge de la mano.
-¿Qué ha pasado?
- Nada, sígueme- ella se deja llevar algo asustada. El viento ha cesado, el aire es más frío, casi diría que húmedo.
Acto seguido se produce un fuerte ruido continuado, mecánico, como de madera. Una persiana que se levanta. Él le quita el pañuelo, ella abre sus profundos ojos y aparece todo ante sus ojos.
El mar resplandece ante ella en el atardecer. Un sol cálido y rojo parece sonreírle. Está en la casa que siempre había soñado. Sale a la terraza. Más abajo, a su derecha, reposa romántica la playa de su primer beso. A lo lejos sus colinas preferidas, su mar...Una gaviota pasa cerca de ella saludándola. No hay duda, es su casa.. la casa de sus sueños. Y ella está allí con él, no es un sueño. Él la abraza.
-¿Eres feliz?- ella le hace un gesto afirmativo con la cabeza. Luego abre los ojos. Húmedos y aprobados, anegados en lágrimas transparentes, brilantes de amor, preciosos. Él la mira.
-¿Qué pasa?
- Tengo miedo
-¿ De qué mi niña?
- De no volver a ser nunca tan feliz...
Luego, embargada de amor, lo besa de nuevo extasiada en la tibieza de aquel atardecer.
- Ven, vamos dentro.
Él se acerca a ella, la abraza y le da un beso. Ese instante le parece tan bonito que ella se olvida de todos sus propósitos, sus miedos, sus escrúpulos. Poco a poco, ambos se van quitando la ropa el uno al otro. Por primera vez ella se encuentra completamente desnuda entre sus brazos, mientras una luz mágica se va extendiendo por el mar iluminando tímidamente sus cuerpos. Una joven estrella brilla alta en el cielo. Después en medio de un mar de caricias, del ruido de las olas lejanas, del graznido de alguna gaviota lejana, del aroma de las flores, sucede.
Él se coloca con delicadeza sobre ella. Ella abre los ojos amenazada por aquella ternura. Él la mira. No parece asustada. Le sonríe y le pasa una mano por el pelo tranquilizándola. Más tarde, tumbados entre las sábanas, él le acaricia el pelo, mientras ella le abraza con la cabeza apoyada en su pecho.
- No soy muy buena, ¿verdad?
- Eres buenísima.
- No, me siento algo torpe. Me tienes que enseñar.
- Eres perfecta. Ven.
Él la coje de la mano y ambos salen juntos de la habitación. Salen al exterior. Ambos nadan juntos en el agua fresca y salada, en la estela que deja la luna, balanceándose entre las olas,abrazándose de vez en cuando,salpicándose, alejándose para despues volverse a unir, para deleitarse con el sabor a champán marino que tienen sus labios.Más tardes sentados en las rocas, miran el millon de estrellas que tienen sobre sus cabezas, la luna, la noche, el mar oscuro y en calma.
- Esto es precioso.
- Es tu casa,¿no?
-¡Estás loco!
- Lo se.. por ti
- Soy feliz.. Jamás me he sentido tan bien,¿y tú?
- ¿Yo?- él la abraza con fuerza- Estoy de maravilla
- ¿ Hasta el punto de llegar a tocar el cielo con un dedo?
- No, así no.
- ¿Ah, no?
- Mucho más. Al menos tres metros sobre cielo.

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